jueves, 17 de febrero de 2011

EL TIEMPO DE ESPERA EN LA ORACIÓN



Por el Pastor Helpis Rosado
de la Iglesia Centro de Avivamiento Mundial
El tiempo de espera en la oración, es el tiempo de más guerra, en el cual se requiere mayor disciplina porque la espera demanda un nivel mayor de fe, y además de eso demanda constancia, perseverancia, confianza y persistencia.  Todos estos frutos caracterizan a un creyente que ha alcanzado un nivel de madurez espiritual que lo convierte en un guerrero de oración, no todo el mundo alcanza esta dimensión, pero los creyentes debemos de esforzarnos para tenerlo.
El tiempo de espera, casi siempre es el más cruel de todos los tiempos dentro del momento propicio que tenemos con Dios en la oración.  Es el tiempo en el que se destapan los saúles y surgen los David.  Surgen aquellos que no están dispuestos a pagar el precio, que ofrecen el sacrificio antes de tiempo y por su desobediencia son desechados como lo hizo Saúl, u obedecen y reciben el galardón de su fe no importa cuales sean las consecuencias, como lo hizo David.  Luego que Samuel ungió a David como rey de Israel, David aprendió a esperar en Dios, se mantuvo con una promesa, coronado espiritualmente por espacio de 10 años y por ese mismo tiempo fue perseguido, tuvo que recluirse en cuevas y en rincones apartados de la tierra y hasta en lugares extranjeros como Filistea.  En ningún momento se desesperó, aprendió a confiar en Dios en todo tiempo.
Lo salmos de David contienen muchas oraciones que tienen que ver con esperar a Dios, él decía en los salmos: "Por qué te angustias alma mía y por que te estremeces dentro de mí, espera en Dios porque aún he de alabarle".  Fue David quien escribió en los Salmos capítulo 40, versos 1 al 4: "Pacientemente esperé a Jehová y el se inclinó a mí y oyó mi clamar, me hizo sacar del pozo de la desesperación, puso mis pies sobre peña y enderezó mis pasos, puso en mi boca cántico nuevo, verán esto mucho y temerán y adorarán el nombre de Jehová".  David fue un hombre que aprendió a esperar en Dios no se desesperaba ni aún con las acciones de sus enemigos, mantuvo su confianza en Dios en todo tiempo. Salmos 37, verso 7 nos dice: "Guarda silencio ante Jehová, y espera en Él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, Por el hombre que hace maldades".  La oración de esperar en la mayoría de los casos será una oración de silencio y esto es importante, porque se supone que hablamos con Dios, y que Dios nos habla, pues entonces no solamente se trata de hablar, hay que escuchar la voz de Dios y ella se nos hará más real sobre todo en los momentos de silencio ante tu presencia.  Salmo 33:18 y 19 afirma: 18 He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen, Sobre los que esperan en su misericordia, 19 Para librar sus almas de la muerte, Y para darles vida en tiempo de hambre”.  Muchas veces la oración de espera se transforma en oración de acción de gracias, Salmos 71:14  Mas yo esperaré siempre, y te alabaré más y más. Una buena estrategia para la espera será siempre la alabanza, porque la alabanza provoca la presencia de Dios, y cuando la presencia de Dios desciende sobre nosotros, pueden traer los de repente de Dios a nuestras vidas.  La oración porta una gracia y la gracia es ilimitada.
No es fácil esperar en Dios, buscar una respuesta en un momento de desesperación y la respuesta no llega cuando uno quiere es uno de los procesos que estiran nuestra fe.  La fe es como un músculo que cuando se estira se agiliza, y nos transmite una fuerza, porque la fe es una fuerza divina sobrenatural, con la cual derribamos montañas y removemos obstáculos, vencemos dificultades y logramos las promesas, los sueños y las visiones.
Los creyentes tienen que esperar los tiempos propicios donde Dios manifestará y materializará las promesas, aún estando en los cielos.  El libro de Apocalipsis capítulo 6 versos 9 al 10 nos dice: Apocalipsis 6: 9-10: "Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra? Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos".   Aún estando ya en los cielos, Dios les dice a ellos que esperen hasta que su número sea completado.  Este último dato era algo que ellos no conocían, ellos solo estaban centrados en que se les hiciese justicia y se ejecutase venganza contra sus opresores, pero había un tiempo propicio en el que esta promesa de destruir a los que destruyen la tierra se iba a ejecutar y no era el momento en el que ellos le pedían, pero si el mejor de todos, el que Dios determinó.
El tiempo de espera es un tiempo de guerra.  Los mayores ejemplos de lo que pasa en este tiempo las tenemos en el libro de Daniel.  Vamos a fundamentar algunas textos bíblicos para explicar algo aquí, sobre la actitud de Daniel en la oración y todo lo que realmente sucede en los cielos cuando oramos.
Daniel 9:23 . Al principio de tus ruegos fue dada la orden, y yo he venido para enseñártela, porque tú eres muy amado. Entiende, pues, la orden, y entiende la visión.
Daniel 10:12-13. Entonces me dijo: Daniel, no temas; porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido.  Mas el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días; pero he aquí Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, y quedé allí con los reyes de Persia.
En estos versículos nos explica como la respuesta de Daniel fue decretada en los cielos en el mismo momento en el cual el entraba a la presencia de Dios, pero su respuesta desató una guerra en los cielos y hubo guerra en los aires por espacio de 21 días de incesantes batallas entre los ejércitos celestiales y los infernales.  El conflicto tenía una dimensión tan grande que él mismo lo comprendió y dejó escrito testimonio de esa lucha:
Daniel 10:1. En el año tercero de Ciro rey de Persia fue revelada palabra a Daniel, llamado Beltsasar; y la palabra era verdadera, y el conflicto grande; pero él comprendió la palabra, y tuvo inteligencia en la visión.
El conflicto era tan grande que hasta Miguel el principal arcángel guerrero de Dios, el Ministro de Defensa de Jehová de los Ejércitos.  Miguel tuvo que auxiliar al Arcángel Gabriel, en la tarea de traerle el mensaje a Daniel, porque lo que se estaba desatando en Daniel  y eran profecías como la de las 70 semanas que hoy en día constituyen una columna vertebral en las profecías que tienen que ver con el establecimiento del reino de Dios sobre la tierra.  Tienes que comprender el momento que se está viviendo en la espera de la promesa, en oración.  Daniel pudo pelear espiritualmente y al final  recibir  la promesa y lo que esperaba cuando llegó el momento, porque él tuvo inteligencia en la visión y comprendió la palabra y la dimensión de esa situación.  Tenemos que pedirle a Dios que nos dé entendimiento sobre la economía del tiempo en el momento propicio que es el de la oración, tal y como lo tenían los hijos de Isacar:
1Crónicas 12:22  De los hijos de Isacar, doscientos principales, entendidos en los tiempos, y que sabían lo que Israel debía hacer, cuyo dicho seguían todos sus hermanos.  Se entendido en los tiempos del momento propicio y Dios te dará la victoria sobre todas tus dificultades y sobre todos tus enemigos.
Otro aspecto a tomar en cuenta es que durante el tiempo de espera se desatan procesos.  A ti se te pueden abrir con mucha frecuencia procesos de prueba, en el medio del cumplimiento de una gran promesa.    Si leemos Hechos capítulo 7 versos 17 al 19 nos daremos cuenta de este gran principio.
Hechos 7:17-19 Pero cuando se acercaba el tiempo de la promesa, que Dios había jurado a Abraham, el pueblo creció y se multiplicó en Egipto, hasta que se levantó en Egipto otro rey que no conocía a José.  Este rey, usando de astucia con nuestro pueblo, maltrató a nuestros padres, a fin de que expusiesen a la muerte a sus niños, para que no se propagasen.
Como vemos aquí, casi cumpliéndose la promesa, Dios levantó un Faraón en Egipto que les maltrató y les esclavizó, pero eso pasó en un tiempo particular, en el tiempo de espera, que en la voz de este versículo es "Cuando se acercaba el tiempo de la promesa".   En este día tu tienes que luchar por la bendición de Dios y muchas veces esa bendición no se va a pelear haciendo si no esperando porque Dios es quien pelea por tí.  Dios te bendiga abundantemente en este día.