jueves, 17 de febrero de 2011

Las Aguas Salutíferas


Por: Pastor Helpis Rosado
Lectura Bíblica: Ezequiel 47:9

Y sucederá que todo ser viviente que se desplace por dondequiera que pase el río vivirá. Habrá muchísimos peces por haber entrado allá estas aguas, pues las aguas serán saneadas. Y todo aquello a donde llegue este río vivirá.
Esta vision que le fue dada a Ezequiel sobre las aguas que traen salud a la tierra y que todo aquel ser viviente que la tocare viviria.  El mundo de hoy es un mundo sediento y seco de la palabra de Dios, nadie en este mundo puede vivir sin el pan que baja del cielo.  No hay nada debajo del sol que pueda satisfacer a un alma sedienta de Dios, su sed es del tamaño de Dios, solo Dios puede entrar y satisfacer.  Esto es perfectamente extensible a aquello que Jesus le dijo a la Samaritana:"Si tu me pidieras agua, yo te daría agua viva y no tendras sed jamas".  Aquello que dijo Jesus el dia de la fiesta de los tabernaculos, sobre los rios de agua viva, es una realidad hoy por hoy para todos aquellos que hemos acudido a Dios y hemos sembrado sus raices junto al rio del Espiritu Santo.  Todo ser viviente que se desplaza por este rio, toma una vida nueva, pero no solamente Ezequiel dice esto, sino que todo aquello a donde llegue a este rio vivira.  No hay vida sin Jesus, y aqui Ezequiel no se esta refiriendo solamente a los seres vivientes, sino a todo aquello que llegue al rio o donde el rio llegue.  Nuestros proyectos, nuestros sueños solamente alcanzan plena realizacion en Dios, pues el es el unico que tiene poder de resurreccion, que llama las cosas que no son como si fuesen.   Solamente Dios esta buscando para sanar las aguas, la palabra profetica que trae la uncion de la resurreccion a aquello que esta muerto, y esto podemos verlo reflejado en la palabra de Dios, por lo menos en dos casos principales:  Primero en Moises, cuando sano las aguas de Mara, que eran amargas y  luego en el caso de Eliseo, cuando sano las aguas que traian muerte en la olla, y cuando sano, acabando de tomar el manto de Elias, la ciudad donde vivian los profetas, que era una ciudad grande, aparentemente asentada en muy buen lugar, pero las aguas eran malas y traia infertilidad.  Basto con que Moises o en su caso Eliseo, tocara aquellas aguas, para que empezaran a ser sanadas e impartir la fuente de vida que ellas dan cuando son sanadas.  Esto es algo muy relevante, pues no existe ninguna cosa en la tierra que Dios realice sin  hablar con sus siervos los profetas y ellos son los que proclaman la palabra.  Eliseo solamente pidio sal y una vasija nueva y eso es lo que necesitamos nosotros, tener sal que representa al Evangelio y una vasija nueva, que es la nueva criatura que Dios crea en Nosotros.  Estos elementos sanaran las aguas y la palabra profetica sera cumplida en aquello a lo que ha sido enviada.